Introducción
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es un conjunto de patologías respiratorias caracterizadas por la obstrucción progresiva e irreversible del flujo aéreo, causada por alteraciones en las vías respiratorias y los alvéolos. Su etiología está asociada principalmente a la exposición prolongada a gases tóxicos como el humo del tabaco, aunque también influyen factores ambientales como la contaminación, el uso de biomasa y ciertos agentes laborales
1–4. Esta enfermedad deteriora significativamente la función pulmonar y la calidad de vida de quienes la padecen.
A nivel mundial, se estima que 384 millones de personas viven con EPOC, y se proyecta un aumento de su prevalencia debido al envejecimiento de la población y la persistencia de factores de riesgo. Según el informe GOLD 2023, para 2060 se prevén más de 5,4 millones de muertes anuales atribuibles a esta causa
1.
El diagnóstico de la EPOC continúa siendo un reto. Aunque la espirometría es la prueba diagnóstica de referencia, se estima un infradiagnóstico del 70% y un sobrediagnóstico de entre el 30% y el 60%, lo que implica una utilización ineficiente de recursos y posibles riesgos para los pacientes
2. Las exacerbaciones agudas, frecuentes en esta patología, incrementan la morbilidad, aceleran el deterioro clínico y suponen una carga relevante para los sistemas sanitarios
1,4.
En los últimos años, se ha reconocido la importancia de incluir la perspectiva de sexo y género en el estudio y manejo clínico de la EPOC. El sexo comprende diferencias biológicas, mientras que el género alude a construcciones sociales que influyen en el acceso a la salud y en la interpretación de los síntomas
5. Tradicionalmente, los estudios clínicos se han centrado en varones, lo que ha limitado el conocimiento sobre la fisiopatología específica de las mujeres y generados sesgos en la evidencia científica
6,7.
Las mujeres presentan mayor susceptibilidad a la exposición a biomasa y tienden a formas más sintomáticas, con comorbilidades como ansiedad y osteoporosis. Sin embargo, también responden mejor a terapias como corticosteroides inhalados u oxigenoterapia
1. Además, enfrentan barreras de acceso sanitario influenciadas por estereotipos de género, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento
6–8.
Incorporar las variables de sexo y género en la investigación y la atención permitirá avanzar hacia un enfoque más equitativo, personalizado y basado en la evidencia
9.
Objetivos
Analizar las desigualdades por razones de sexo y de género en la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.
Objetivos específicos:
- Examinar las diferencias de sexo y género en cuanto a la fisiopatología, diagnóstico, factores de riesgo y tratamiento de la EPOC.
- Determinar las diferencias de sexo y género en las exacerbaciones de la EPOC.
Material y métodos
Revisión sistemática de la literatura, siguiendo las directrices de la declaración PRISMA
10 para la correcta realización de revisiones sistemáticas. Se seleccionaron aquellos artículos relacionados con los sesgos de sexo y género en la atención sanitaria de pacientes con EPOC.
Se realizaron búsquedas en las bases de datos PubMed y ScienceDirect entre el mes de diciembre de 2022 y febrero de 2023. Para la construcción de la estrategia de búsqueda, se han usado los tesauros propuestos por
Medical Subject Headlines (MeSH) y Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS), tal y como se indica a continuación (Tabla 1).

La estrategia de búsqueda ha sido estructurada mediante los operadores booleanos “AND” y “OR”. Para combinar los términos sinónimos de un mismo concepto se empleó el operador booleano “OR”, mientras que el operador booleano “AND” se aplicó para combinar los distintos elementos de la búsqueda mencionada anteriormente, tal y como se detalla en la Tabla 2.

Sin embargo, la combinación de términos que arrojó mejores resultados en ambos buscadores fue la siguiente: ((
Chronic Obstructive Pulmonary Disease) OR (COPD)) AND ((
Gender differences) OR (
gender biases)).
En ambas bases de datos se realizaron búsquedas con la combinación de los diferentes términos. Asimismo, para acotar las búsquedas bibliográficas y seleccionar los artículos de interés, se establecieron los siguientes límites en ambas bases de datos:
- La fecha de publicación: procurando artículos publicados en los últimos cinco años, desde 2017 hasta 2023.
- El idioma de publicación: seleccionando artículos escritos en español, inglés y/o portugués.
- La población de estudio: incluyendo solo los estudios realizados con personas mayores de 18 años.
Además, tras la selección de los artículos, se realizó una búsqueda manual de la literatura pertinente publicada entre los años 2013 y 2023 consultando las referencias bibliográficas de los artículos seleccionados y la búsqueda en Google Académico con distintas combinaciones de los términos de búsqueda mencionados anteriormente. En este caso, se aplicó la estrategia de “bola de nieve”.
Los criterios de inclusión fueron estudios que abordan las diferencias de sexo y género en la fisiopatología, diagnóstico, factores de riesgo, tratamiento y exacerbaciones de pacientes con EPOC, así como, investigaciones de abordaje cuantitativo, cualitativo y/o mixto; estudios observacionales y revisiones narrativas o sistemáticas; tesis doctorales, guías de práctica clínica y programas de educación para la salud.
Los criterios de exclusión fue la literatura gris (folletos, editoriales, posters, informes, etc).
La selección de los artículos fue llevada a cabo a través de la lectura crítica de aquellos artículos que cumplían con los criterios de inclusión establecidos y pasaron el cribado, utilizando el modelo
Critical Appraisal Skills Programme español (CASPe)
11, cuyos criterios de validación se muestran en la Tabla 3 para diferentes tipos de estudio.
Resultados
Se identificaron un total de 930 artículos mediante búsquedas manuales y en bases de datos (Figura 1), concretamente, se obtuvieron 793 resultados en PubMed y 135 en ScienceDirect. Después de excluir 20 manuscritos duplicados, se excluyen 880 artículos sólo con la lectura del título y resumen. Posteriormente, se procedió a la lectura completa de los 47 artículos restantes, eliminándose 26 debido a que no cumplían los criterios de inclusión asignados. Finalmente, 23 artículos fueron seleccionados e incluidos en esta revisión sistemática.

En la [color=rgb(0, 102, 204)]
Tabla 4[/color], se recogen los artículos seleccionados para la revisión sistemática, proporcionando el año de publicación de los mismos, título, autores, país en el que se realizó el estudio, diseño del estudio y principales resultados. Los documentos fueron ordenados en función de su año de publicación. Dichos artículos fueron escritos en inglés, menos dos que se redactaron en español.
El análisis de la naturaleza de estos artículos muestra, por una parte, la globalidad en el abordaje de esta temática al incluir estudios realizados en diferentes continentes, aunque predominantemente en países pertenecientes a la Unión Europea:
- Norteamérica: 17% (4 artículos)
- Asia y Oceanía: 13% (3 artículos)
- Europa: 70% (16 artículos)
Por otra parte, respecto al diseño de los artículos, se seleccionaron once revisiones narrativas y sistemáticas (48%); cinco estudios de cohortes (23%): tres prospectivos y 2 retrospectivos; cuatro estudios transversales (17%); un estudio de casos y controles (4%); una Guía de Práctica Clínica (4%) y un Programa de atención a mujeres con EPOC (4%).
Aunque históricamente el aumento de la prevalencia de EPOC en las mujeres se produce a la par que el aumento de las tasas de tabaquismo femenino, desde mediados del siglo XX, las características de la enfermedad que desarrollan las mujeres muestran peculiaridades frente a la enfermedad desarrollada en los hombres. Por ello, es importante resaltar tanto el alcance de la EPOC en las mujeres, cómo las diferencias en la presentación, el diagnóstico y el tratamiento entre hombres y mujeres13,20
,30,33.
A continuación, se estructuran los resultados más concretos en base a los objetivos en los siguientes ítems: Descripción de las diferencias de sexo y género en cuanto a los factores de riesgo, la fisiopatología, el diagnóstico, el tratamiento y las exacerbaciones de la EPOC.
Factores de riesgo
Las diferencias entre hombres y mujeres en el desarrollo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se deben a una compleja interacción entre factores anatómicos, hormonales, ambientales y conductuales
14. El principal factor de riesgo sigue siendo el tabaquismo, aunque también influyen la exposición a tóxicos laborales, a combustibles de biomasa y factores socioeconómicos
13,20.
Varios estudios demuestran que, a igual nivel de exposición al tabaco, las mujeres desarrollan EPOC con mayor rapidez y gravedad, a pesar de fumar menos que los hombres
12,14,19,25,33. Esta mayor vulnerabilidad podría relacionarse con una menor dimensión broncopulmonar y diferencias hormonales, aunque su causa exacta aún no está claramente establecida
26. Además, las mujeres presentan motivaciones diferenciadas para fumar, relacionadas con la imagen corporal y factores emocionales, mientras que en los hombres predomina la búsqueda de experiencias sensoriales y sociales
19,25,33. También enfrentan mayores dificultades para abandonar el hábito, en parte debido a una menor eficacia de las terapias disponibles y a una escasa información adaptada a su perfil
15,
25.
La exposición al humo de biomasa es otro factor crítico, especialmente en mujeres de países en desarrollo, quienes asumen la mayor parte de las labores domésticas y cocinan en condiciones de ventilación deficiente
12,14,26. Incluso en contextos de bajo tabaquismo femenino, esta exposición representa una de las principales causas de EPOC.
En cuanto al entorno laboral, muchas mujeres se encuentran expuestas a contaminantes tóxicos tanto en industrias informales como en sectores tradicionalmente masculinos, lo que incrementa su riesgo
12,25,26. Finalmente, las diferencias anatómicas y hormonales, como un árbol bronquial más estrecho y el impacto de los estrógenos sobre la inflamación y la función ciliar, también contribuyen a una mayor susceptibilidad femenina a la EPOC
12,17,22,27.
Fisiopatología
Las diferencias sexuales en la fisiopatología de la EPOC se relacionan estrechamente con las diferencias biológicas pulmonares entre hombres y mujeres. Desde la etapa fetal hasta la adultez, el desarrollo pulmonar masculino es más lento, con producción tardía de surfactante en comparación con el femenino. Durante la infancia, los niños presentan mayor volumen pulmonar y capacidad de difusión que las niñas
13,14. Las hormonas sexuales también influyen: en etapas tempranas, los estrógenos favorecen la maduración pulmonar, mientras que los andrógenos parecen tener un efecto contrario. Tras la pubertad, el aumento de andrógenos mejora la función pulmonar, mientras que las variaciones hormonales femeninas a lo largo del ciclo menstrual pueden agravar los síntomas respiratorios
13,14,27.
Clínicamente, las mujeres con EPOC presentan un declive más acelerado en la función pulmonar, más exacerbaciones, hospitalizaciones frecuentes y peor calidad de vida en comparación con los hombres
17,18.
También muestran mayor sensibilidad al tabaco, con reducciones más marcadas del FEV1 y una mayor prevalencia de bronquitis crónica y síntomas como disnea, tos, hipoxemia y sibilancias
15,18,26,33.
Además, se han observado diferencias de género en los patrones sintomáticos. En mujeres, síntomas como fatiga, insomnio y fragilidad se asocian con ansiedad y depresión, mientras que en hombres se relacionan más con disnea y opresión torácica. La tos y el esputo son más frecuentes en varones
19.
Las comorbilidades también presentan variaciones: las mujeres con EPOC suelen tener asma y anemia, mientras que los hombres presentan más neumonía y deterioro cognitivo. La depresión y ansiedad son más comunes en mujeres, mientras que los trastornos neurodegenerativos predominan en varones
12,17,23,29,33. Finalmente, la osteoporosis afecta aproximadamente al 35% de mujeres posmenopáusicas con EPOC, siendo una comorbilidad altamente prevalente y subdiagnosticada
17,29,33.
Diagnóstico
A pesar de la creciente evidencia sobre las manifestaciones clínicas específicas de la EPOC en mujeres, persiste un sesgo de género que la sigue considerando una “enfermedad de hombres”, lo que contribuye a su infradiagnóstico en el sexo femenino
30. Según García Castillo et al.
21, el estudio EPISCAN II evidenció un aumento significativo en la prevalencia de la EPOC en mujeres en España, acompañado de un alto infradiagnóstico, mientras que en hombres ha disminuido su prevalencia sin cambios relevantes en el diagnóstico.
Este sesgo se refleja en la aplicación desigual de los criterios diagnósticos. Las guías clínicas establecen que la espirometría forzada tras broncodilatador es imprescindible para confirmar el diagnóstico, pero esta se solicita con mayor frecuencia en hombres, a pesar de presentar síntomas similares
33,34. Estudios en España y Norteamérica demuestran que los hombres tienen 1,5 veces más probabilidades de recibir un diagnóstico provisional de EPOC, diferencia que se reduce al realizar espirometrías
24,30.
Además, las mujeres tienden a consultar por síntomas como fatiga en lugar de disnea, lo que desvía el diagnóstico hacia otras condiciones
17. El estudio de Fernández-García S et al.
33 estima que el infradiagnóstico de EPOC en mujeres en España alcanza el 86%, frente al 67,6% en hombres
30,33.
Tratamiento
Existen diferencias de género relevantes en el tratamiento de la EPOC. Aunque el abandono del tabaco es la principal intervención terapéutica en ambos sexos, las mujeres obtienen mayores beneficios en los primeros cinco años tras dejar de fumar, con una mejora del FEV1 hasta 2,5 veces superior a la de los hombres. No obstante, presentan una menor tasa de éxito a largo plazo en la deshabituación tabáquica
20,33. Dado que las mujeres presentan mayor sensibilidad bronquial, el uso de broncodilatadores está especialmente indicado para controlar la disnea
33.
Wakabayashi et al.
15 reportan que, aunque más mujeres reciben tratamiento con medicación respiratoria, su adherencia es menor debido a dificultades en el uso correcto de los inhaladores y a una mayor necesidad de educación terapéutica. La revisión de Somayaji et al
22 concluye que, aunque no existen guías diferenciadas por sexo, las mujeres responden mejor al tratamiento broncodilatador y requieren menos medicación de rescate.
Gut-Gobert et al.
17 destacan que la oxigenoterapia a largo plazo ofrece mayor beneficio en mujeres, al igual que los corticosteroides inhalados, que mejoran su función pulmonar en los primeros seis meses
28,33. Por ello, como señala Souto-Miranda et al.
16, es esencial ajustar tempranamente el tratamiento en mujeres, dada su mayor vulnerabilidad clínica.
Exacerbaciones de la EPOC
En el estudio transversal de Fernández-García S et al
33, se examinaron las condiciones sociales de pacientes hospitalizados por exacerbación de EPOC, evidenciándose marcadas desigualdades de género. Las mujeres presentaban ingresos más bajos, menor acceso a pensiones o ayudas sociales, y con mayor frecuencia vivían solas. Asimismo, disponían de menos cuidadores informales que los hombres, y rara vez eran sus parejas quienes asumían ese rol. A pesar de ello, mostraban menor dependencia en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, como la gestión de la medicación, movilidad o finanzas. No obstante, se identificó en ellas un mayor riesgo social y familiar
21,33.
En el estudio de cohortes de Wakabayashi R et al.
15, se halló que las mujeres presentaban mayores necesidades de información respecto al manejo de la EPOC, especialmente sobre prevención de exacerbaciones y hábitos dietéticos.
Además, diversos estudios reflejan que, aunque las mujeres acuden más a urgencias por exacerbaciones, tienden a retrasar su visita respecto a los hombres
15,16,2
4. Por último, el metaanálisis de Ruan H et al
32 informó tasas de reingreso por EPOC de hasta 37% al año, siendo factores de riesgo comunes el sexo masculino, hospitalizaciones previas, comorbilidades como insuficiencia cardíaca, cáncer, diabetes y desnutrición.
Discusión
Esta revisión sistemática tenía como objetivo analizar las desigualdades por razones de sexo y de género en la EPOC. Los resultados indican que existen diferencias en los factores de riesgo, fisiopatología, diagnóstico, tratamiento y exacerbaciones de la EPOC entre mujeres y hombres.
Un hallazgo común entre los estudios es que la prevalencia de la EPOC es alta en muchos países con ingresos medios y bajos, lo cual refleja la prevalencia de los principales factores de riesgo como el tabaquismo, la exposición al humo de la quema de biomasa y la contaminación del aire. Asimismo, los resultados señalan como factor de riesgo más importante en la prevalencia de la enfermedad, la diferencia en los patrones de consumo de tabaco. De este modo, incluso con la aplicación de medidas preventivas poblacionales mejoradas, la alta prevalencia de fumadores en los países con ingresos altos ha resultado en una alta carga de EPOC en estos entornos.
Por el contrario, en los países con ingresos medios y bajos, el número de fumadores activos está aumentando gradualmente y los efectos sobre la salud respiratoria se están incrementando. Asimismo, en estos países la contaminación del aire y la exposición ocupacional son riesgos significativos para desarrollar EPOC, especialmente para las mujeres que siguen participando en mercados laborales sobre una base desigual e inhalando gases tóxicos que genera la actividad laboral que desarrollan, así como las actividades domésticas y culinarias en el hogar
25,26. De este modo, la exposición ocupacional y al humo de la quema de biomasa son dos de los principales factores de riesgo para el desarrollo de EPOC, en países donde las tasas de tabaquismo entre las mujeres son bajas. Este patrón también ha sido ratificado por la Unidad de Investigación sobre Salud Respiratoria (
NIHR Global Health)
35, el tabaquismo representa alrededor del 70% de la carga de EPOC en los países de ingresos altos, mientras que las exposiciones ambientales representan alrededor del 60% de la carga de EPOC en los países de ingresos medios y bajos.
Los resultados también rebelan que el efecto de las hormonas sexuales en la salud pulmonar parece depender del momento de la exposición y, por lo tanto, afecta de manera diferente la prevalencia y gravedad de la enfermedad en hombres y mujeres a lo largo de la vida. Los datos sugieren que las mujeres son más propensas a tener EPOC y presentan una disminución más rápida de la función pulmonar que los hombres. Además, los estrógenos exacerban la EPOC, promoviendo el aumento de la inflamación de las vías respiratorias
22,27.
Sin embargo, estos resultados no son consistentes con otros estudios y faltan datos de los efectos de la regulación hormonal en pacientes con EPOC. En relación con la fisiopatología, los resultados muestran que la EPOC es una enfermedad compleja que se puede manifestar con diversos grados de obstrucción de las vías respiratorias y/o enfisema. De forma general, tras la deshabituación tabáquica, la EPOC en mujeres se presenta con menor enfisema (definido como pérdida de células alveolares y aumento de los espacios de aire) y mayor obstrucción de las vías respiratorias (definida como un estrechamiento de las vías respiratorias acompañada a menudo por una acumulación de mucosidad) que en los hombres
12,17.
Esto sugiere que el engrosamiento de la pared bronquial en las mujeres fumadoras es mayor en comparación con los hombres, además de sufrir menores destrucciones del tejido alveolar. Asimismo, los hallazgos también señalan la diferenciación en las manifestaciones clínicas y comorbilidades en el desarrollo de la EPOC en mujeres y hombres. Las mujeres son más propensas a padecer ansiedad, depresión y osteoporosis, mientras que los hombres con EPOC sufren más cardiopatía isquémica y alcoholismo.
Estas diferencias se encuentran relacionadas con diversos factores asociados al sexo femenino como son la automedicación, dificultades en la adhesión al tratamiento, persistencia del tabaquismo, menos práctica de ejercicio físico y hospitalizaciones más prolongadas
12,17,18,23,29,33. Estos resultados han sido contrastados por otro estudio llevado a cabo por Divo M et al.
36 usando datos de una gran cohorte de pacientes con EPOC, donde se observaron que los síntomas de EPOC medidos por elementos CAT (COPD
Assesment Test) individuales y mMRC (
modifed Medical Research Council dyspnea scale) mostraron relaciones con el estado funcional y clínico, así como con comorbilidades y síntomas que diferían entre hombres y mujeres. Los hallazgos sugirieron que, en hombres con EPOC, puntuaciones elevadas de un ítem del CAT deberían motivar estudios diagnósticos de enfermedad cardiovascular, mientras que en las mujeres la situación es más compleja debido a la menor prevalencia global de enfermedades cardiovasculares.
Por otra parte, se ha observado que de forma general la prevalencia de diagnóstico de EPOC es significativamente mayor entre hombres que entre mujeres. Sin embargo, cuando se consideran las variaciones de ingresos, la prevalencia de EPOC entre las mujeres de los países con ingresos altos sigue siendo más baja que la de los hombres, mientras que en los países de ingresos medios y bajos la prevalencia de EPOC es marginalmente más alta entre las mujeres (7,4%) que entre los hombres (7,1%)
24,30.
Estos hallazgos podrían sugerir estimaciones de prevalencia más altas entre los hombres, si las mujeres con EPOC tienen menos probabilidades de participar en los estudios que los hombres que padecen la enfermedad. Asimismo, los patrones históricos de tabaquismo y exposiciones ocupacionales en los hombres explicarían la diferencia en la prevalencia de EPOC entre ambos sexos
37.
Los resultados también muestran que las mujeres responden mejor al tratamiento con corticoides inhalados y oxigenoterapia, mejorando la función pulmonar, la sintomatología y la calidad de vida de las mujeres frente a los hombres
17,22,28,33. Estos resultados fueron confirmados por un estudio de cohortes sueco de 5.689 pacientes con oxigenoterapia seguidos durante más de 10 años que señaló un riesgo relativo de exceso de mortalidad entre los hombres de 1,21
38. En otras palabras, la supervivencia en el primer año fue del 77% en mujeres y el 69% en hombres.
Finalmente, varios estudios concluyen que las mujeres presentan mayor número de exacerbaciones y complicaciones que influyen negativamente en la calidad de vida y progresión de la enfermedad, aumentando el riesgo de muerte
12,15,20. Por ejemplo, las mujeres tienen de 2 a 3 veces más probabilidades ser hospitalizadas y morir de EPOC en comparación con los hombres con el mismo historial de tabaquismo
20, lo que sugiere una progresión más rápida de la enfermedad. Sin embargo, el metaanálisis de Wang et al.
39 no mostró una relación significativa entre el tiempo de estancia hospitalaria y la tasa de reingreso por EPOC. Asimismo, el resultado de esta
revisión mostró que el sexo masculino y la insuficiencia cardíaca son factores de riesgo potenciales para el reingreso por EPOC a los 30 días, lo que concuerda con el metaanálisis de Alqahtani et al.
40. Del mismo modo, este estudio describió el sexo femenino como un factor protector y el sexo masculino como un factor de riesgo y encontró que la duración de la estancia hospitalaria y las comorbilidades como cáncer o tumores, diabetes y desnutrición estaban estrechamente relacionadas con los reingresos. Los estudios han demostrado que el sexo masculino, la duración de la estancia hospitalaria y las comorbilidades se asocian con un mayor riesgo de reingresos por EPOC.
Entre las limitaciones de esta revisión sistemática hay que señalar que la valoración crítica de los estudios ha sido realizada por dos revisores, lo cual puede no garantizar la coherencia interna y la eliminación de sesgos. Otra de las limitaciones está relacionada con el número desequilibrado de hombres y mujeres incluidos en los estudios. Casi todos los ensayos tenían un mayor número de hombres que de mujeres
15,19,2
3,24,29,30,33, lo que sugiere que la evidencia proporcionada debe interpretarse con cautela.
Sin embargo, cuatro de estos estudios
23,29,30,33 aseguran incluir una muestra significativamente representativa de mujeres al incluir una gran cohorte de pacientes. Además, dos estudios
16,21 incluyeron una muestra equilibrada de mujeres y hombres y un estudio
25 tiene un tamaño muestral mayor de mujeres que de hombres. Por otra parte, las muestras de todos los estudios eran binarias, por lo tanto, las diferencias de género (por ejemplo, en los resultados informados por los pacientes) deben explorarse más a fondo en poblaciones no binarias.
Conclusiones
La EPOC en las mujeres es un importante problema de salud pública. Es biológicamente plausible que las mujeres sean más vulnerables al tabaquismo o a los factores ambientales que los hombres. Se requiere más investigación para dilucidar el papel que desempeñan las hormonas en la fisiopatología de la
enfermedad.
En los países en desarrollo la EPOC afecta de manera diferente a las mujeres que a los hombres, no solo por el tabaquismo, sino también por la exposición ambiental a los combustibles de biomasa y la exposición a los gases tóxicos de su actividad laboral.
La percepción de la EPOC ha cambiado, ya no es una enfermedad respiratoria que afecta predominantemente a los hombres. Las mujeres difieren tanto en la presentación clínica de los síntomas como en las exacerbaciones, de forma que parecen ser más susceptibles a los efectos nocivos del tabaquismo y tienen una calidad de vida más deteriorada, exacerbaciones más frecuentes y menos comorbilidades cardiovasculares. Asimismo, las diferencias de género son notables donde destaca que las mujeres tienen recursos económicos y asistenciales más limitados y peor situación familiar y social.
Por otra parte, los profesionales de atención primaria y neumología (enfermería y medicina) deben afrontar el reto de mejorar el tratamiento a través del diagnóstico precoz y el estudio de las características específicas de la EPOC en las mujeres. Existe un gran desafío para comprender mejor el impacto del género en los resultados de la EPOC.
En conclusión, muchas áreas de los efectos de sexo y del género en la fisiopatología, la progresión y las respuestas al tratamiento de la EPOC aún no se han investigado y se conocen muy poco, por lo que, existe necesidad de desarrollar nuevos estudios en los que la variable de género sea tomada en consideración.
Financiamiento
Esta investigación no recibió ninguna subvención especifica de agencias de financiamiento del sector público, comercial o sin fines de lucro.
Conflictos de interés
No hay conflictos de intereses.
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Referencias
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