Introducción
El final de la vida representa un momento de profunda vulnerabilidad física, emocional y espiritual. En este contexto, los cuidados paliativos buscan aliviar el sufrimiento en todas sus dimensiones, no solo desde una perspectiva biomédica, sino también desde una comprensión integral del ser humano
1.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los cuidados paliativos como un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes y sus familias frente a enfermedades amenazantes para la vida, mediante la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana, evaluación impecable y tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicosociales y espirituales
2.
La espiritualidad, por su parte, ha sido reconocida como la dimensión que permite al individuo buscar sentido, propósito y conexión con algo trascendente, sea o no de naturaleza religiosa
3. En la fase final de la vida, las preguntas sobre el sentido, la culpa, el perdón o la trascendencia se intensifican, y el acompañamiento espiritual se convierte en una necesidad humana básica.
Desde la perspectiva de la bioética personalista, inspirada en autores como Elio Sgreccia y Juan Pablo II, la persona es un ser relacional y trascendente, dotado de dignidad intrínseca. El respeto a esta dignidad exige un cuidado integral que abarque todas las dimensiones del ser humano: biológica, psicológica, social y espiritual
4.
El presente trabajo tiene como propósito analizar la atención espiritual en los cuidados paliativos desde el enfoque de la bioética personalista, resaltando su relevancia ética, profesional y humana en la práctica enfermera contemporánea.
Justificación
La sociedad contemporánea, marcada por el secularismo y la tecnificación de la medicina, tiende a reducir la atención sanitaria al ámbito puramente biológico. Sin embargo, las personas en el final de la vida experimentan necesidades espirituales que demandan respuestas que trasciendan el tratamiento físico del dolor
5.
Diversos estudios muestran que el sufrimiento espiritual —caracterizado por la pérdida de sentido, desesperanza o sensación de abandono— incrementa la percepción de dolor, la ansiedad y la depresión en pacientes terminales
6. En cambio, cuando se ofrece acompañamiento espiritual, los pacientes reportan mayor paz interior, mejor adaptación al proceso de morir y mayor aceptación de la muerte
7.
Desde el punto de vista de la enfermería, cuidar implica acompañar al otro en todas sus dimensiones. Ignorar la espiritualidad supone una forma de reducción antropológica incompatible con el humanismo del cuidado
8. Por ello, el abordaje espiritual no debe considerarse opcional, sino éticamente necesario para un cuidado completo.
El modelo personalista de bioética aporta una base sólida al reconocer el valor absoluto de la persona y la inviolabilidad de su dignidad. En este marco, la atención espiritual es expresión concreta del principio de respeto a la vida y de la responsabilidad moral del profesional de la salud
9.
Así, este estudio busca visibilizar la relevancia de la dimensión espiritual en el cuidado paliativo, justificar su integración sistemática en la práctica enfermera y ofrecer fundamentos ético-bioéticos que orienten la acción profesional.
Marco teórico
La espiritualidad en el final de la vida
La espiritualidad se comprende como la dimensión que confiere sentido a la existencia, orienta los valores y proporciona esperanza ante el sufrimiento. No necesariamente implica religiosidad, aunque en muchas personas se expresa a través de creencias y prácticas religiosas
10.
Según Puchalski et al.
11, la espiritualidad “es un aspecto dinámico de la humanidad que busca significado, propósito y trascendencia, y que se experimenta a través de la conexión con uno mismo, con los demás, con la naturaleza y con lo sagrado”. En la atención sanitaria, la espiritualidad se manifiesta en la necesidad de ser reconocido, perdonado, amado y acompañado.
En los cuidados paliativos, la espiritualidad adquiere un papel central. Diversos autores señalan que su adecuada atención mejora la calidad de vida, facilita la reconciliación y el cierre vital, y permite afrontar la muerte con serenidad
12.
El sufrimiento espiritual
El sufrimiento espiritual puede definirse como la pérdida de sentido, la desesperanza o el vacío existencial ante el dolor y la proximidad de la muerte
13.
Viktor Frankl, desde la logoterapia, planteó que incluso en las circunstancias más extremas el ser humano conserva la libertad interior de hallar sentido
14. En los pacientes paliativos, la ausencia de este sentido incrementa el malestar global, por lo que su abordaje es esencial.
Las intervenciones enfermeras deben incluir la escucha activa, el silencio terapéutico, la presencia compasiva y el acompañamiento sin juicio, como medios para aliviar este sufrimiento.
El rol de la enfermería en la atención espiritual
La enfermería, por su cercanía al paciente, ocupa una posición privilegiada para detectar y acompañar las necesidades espirituales. La NANDA-I (2021) incluye diagnósticos como
angustia espiritual y
riesgo de sufrimiento espiritual, lo que legitima su abordaje clínico dentro del Proceso de Atención de Enfermería (PAE)
15.
La práctica enfermera se fundamenta en principios éticos de beneficencia, autonomía, justicia y no maleficencia. Sin embargo, la bioética personalista amplía esta visión al situar a la persona en el centro del acto sanitario. Así, el cuidado espiritual no es solo una acción empática, sino una exigencia ética derivada de la dignidad ontológica del ser humano
16.
Bioética personalista y espiritualidad
La bioética personalista se desarrolló como respuesta a modelos utilitaristas y relativistas. Según Elio Sgreccia, su principio fundamental es la centralidad de la persona como fin y nunca como medio
17.
Este enfoque sostiene que la vida humana posee un valor intrínseco desde la concepción hasta la muerte natural, y que todo acto sanitario debe orientarse al bien integral de la persona.
Desde esta perspectiva, la atención espiritual es un deber moral, ya que contribuye al bien global del enfermo y respeta su identidad trascendente. El personalismo reconoce que la persona enferma mantiene intacta su dignidad, incluso en la fragilidad, y que acompañarla espiritualmente significa afirmar su valor absoluto
18.
Espiritualidad y humanización del cuidado
La humanización de la asistencia sanitaria es un objetivo ético y profesional en los sistemas de salud contemporáneos. La espiritualidad es parte de esta humanización, porque permite reconocer al paciente no solo como un cuerpo a tratar, sino como un ser integral con historia, emociones y sentido trascendente
19.
Cuidar espiritualmente implica acoger la vulnerabilidad, ofrecer sentido en medio del sufrimiento y acompañar el tránsito final con respeto y compasión. De ahí que el acompañamiento espiritual sea un componente imprescindible de la enfermería paliativa moderna
20.
Metodología
Diseño del estudio
Se realizó una revisión bibliográfica descriptiva y analítica centrada en fuentes científicas, filosóficas y bioéticas que abordan la espiritualidad en el final de la vida y su relación con la bioética personalista.
El objetivo fue identificar los fundamentos conceptuales, éticos y profesionales que justifican la atención espiritual en cuidados paliativos y analizar cómo la enfermería puede integrarla de manera efectiva.
Estrategia de búsqueda
Las bases de datos consultadas fueron PubMed, Scopus, CINAHL, Dialnet y SciELO, utilizando palabras clave como
spiritual care,
palliative care,
bioethics,
personalism,
nursing y
end of life.
Los criterios de inclusión fueron:
• Artículos publicados entre 2013 y 2024, en español o inglés.
• Estudios cualitativos o revisiones que abordaran la atención espiritual o la bioética personalista en cuidados paliativos.
• Documentos de organismos internacionales (OMS, Consejo de Europa, CIE).
Se excluyeron trabajos sin rigor metodológico, duplicados o centrados exclusivamente en la dimensión religiosa.
Procedimiento
La búsqueda se realizó entre enero y abril de 2025, identificando inicialmente 130 referencias, de las cuales 62 cumplieron los criterios de inclusión. Tras la lectura crítica, se seleccionaron 35 fuentes para el análisis temático.
Análisis de la información
La información se clasificó en tres categorías principales:
- Concepciones de espiritualidad y su relevancia clínica.
- Enfoques éticos y bioéticos del cuidado espiritual.
- Implicaciones profesionales y formativas para la enfermería.
Se realizó un análisis interpretativo siguiendo el método de análisis de contenido de Bardin, con triangulación entre las categorías teóricas y las evidencias empíricas
21.
Resultados
Del análisis de la literatura científica y filosófica se desprenden tres grandes ejes temáticos:
- La relevancia de la atención espiritual en los cuidados paliativos.
- Los fundamentos éticos y bioéticos del cuidado espiritual.
- Las implicaciones profesionales para la enfermería desde la bioética personalista.
La relevancia de la atención espiritual
Los estudios revisados coinciden en que la dimensión espiritual es un componente esencial del bienestar integral del paciente en fase terminal. La atención espiritual contribuye a reducir la ansiedad, la desesperanza y el sufrimiento existencial, promoviendo una vivencia más serena del proceso de morir
22.
Autores como Vachon et al. y Puchalski et al. destacan que la falta de acompañamiento espiritual se asocia con un mayor uso de intervenciones médicas agresivas y menor satisfacción de los pacientes y sus familias. Asimismo, las guías internacionales de cuidados paliativos insisten en que la atención espiritual debe integrarse como un estándar asistencial junto a las dimensiones física y psicosocial
23-25.
En España, estudios realizados por Balboni et al. y García et al. reflejan un creciente reconocimiento del papel de la espiritualidad en la práctica clínica, aunque aún persisten limitaciones formativas y organizativas para su plena implementación
26,27.
Fundamentos éticos y bioéticos del cuidado espiritual
El análisis ético revela que la atención espiritual no es un añadido opcional, sino una exigencia moral derivada de la dignidad intrínseca del ser humano. Desde la bioética personalista, el acompañamiento espiritual se fundamenta en los principios de defensa de la vida, libertad y solidaridad
28.
El principio de defensa de la vida implica respetar la existencia humana en todas sus fases, incluyendo la etapa final, donde la vida conserva su valor moral independientemente de la funcionalidad biológica
29. El principio de libertad se traduce en respetar las creencias y valores espirituales del paciente, promoviendo la autonomía y el consentimiento informado también en el ámbito trascendente
30. Por último, el principio de solidaridad exige una actitud de empatía y presencia compasiva frente al sufrimiento
31.
Estos principios confirman que la atención espiritual no es competencia exclusiva del ámbito religioso, sino un deber ético del profesional de enfermería que busca el bien integral del paciente.
Implicaciones profesionales para la enfermería
La enfermería tiene una posición privilegiada para acompañar al paciente en su dimensión espiritual debido a la continuidad del cuidado y la cercanía relacional. No obstante, múltiples estudios subrayan la falta de formación específica en espiritualidad y bioética personalista
32.
Se evidencia una necesidad urgente de incorporar la educación espiritual y ética en los programas de grado y posgrado en enfermería. En la práctica clínica, los profesionales señalan barreras como la falta de tiempo, de apoyo institucional y el temor a invadir el ámbito religioso del paciente
33.
Para superar estos obstáculos, autores como Sinclair et al.
34 recomiendan desarrollar protocolos interdisciplinarios y herramientas de evaluación espiritual, como la escala FICA o el modelo HOPE, que facilitan la identificación de necesidades espirituales y el diseño de intervenciones personalizadas.
El abordaje espiritual, además, potencia el autocuidado del profesional, previene el
burnout y fortalece la resiliencia, al dotar de sentido su labor cotidiana
32.
Discusión
Espiritualidad como núcleo del cuidado integral
Los hallazgos confirman que la atención espiritual debe considerarse un componente estructural del cuidado paliativo y no un complemento opcional. La visión reduccionista del ser humano, centrada solo en la dimensión biológica, resulta insuficiente para responder al sufrimiento total del paciente terminal
30-32.
El paradigma personalista ofrece una respuesta coherente al concebir a la persona como unidad sustancial de cuerpo y espíritu. Desde esta visión, cuidar es acompañar en la vulnerabilidad y afirmar la dignidad, no solo aliviar síntomas
34.
La bioética personalista como fundamento del cuidado espiritual
La bioética personalista aporta una base sólida frente a las corrientes utilitaristas o relativistas. Frente a visiones que priorizan la calidad de vida sobre la vida misma, el personalismo afirma el valor intrínseco de toda persona, incluso en su fragilidad
26-32.
La atención espiritual encarna los principios personalistas:
• Defensa de la vida: reconoce la sacralidad de la existencia humana.
• Libertad y responsabilidad: promueve decisiones libres y conscientes ante la muerte.
• Solidaridad y subsidiariedad: favorece el acompañamiento compasivo y el respeto a la comunidad del paciente34.
Así, la intervención espiritual no solo tiene efectos psicológicos beneficiosos, sino que representa un acto de justicia y respeto ético.
Rol de la enfermería en la atención espiritual
La enfermería debe ser agente principal de humanización. Los cuidados paliativos demandan competencias que integren el conocimiento técnico con la sensibilidad ética. La presencia enfermera, cuando es empática y compasiva, se convierte en un signo visible del respeto a la dignidad humana
30.
Sin embargo, los programas académicos aún abordan la espiritualidad de forma superficial. Es imprescindible promover una formación basada en la reflexión ética, la autoconciencia espiritual y la comunicación empática. Las guías de la International Council of Nurses (ICN) y el Consejo General de Enfermería destacan que el cuidado espiritual debe incluirse explícitamente dentro de las funciones profesionales
30-34.
La escucha activa, el silencio terapéutico y la presencia atenta son herramientas de acompañamiento espiritual reconocidas por la literatura científica. Su práctica no exige creencias religiosas, sino una disposición ética de respeto y compasión hacia la persona en su tránsito final
32.
Formación y práctica profesional
Se propone fortalecer la formación en ética y espiritualidad mediante:
• Asignaturas específicas en bioética y cuidado espiritual.
• Supervisión reflexiva y grupos de apoyo profesional.
• Investigación aplicada sobre intervenciones espirituales efectivas.
Las instituciones sanitarias deben reconocer el valor terapéutico del acompañamiento espiritual, facilitando espacios de silencio, atención pastoral o mediación interreligiosa cuando sea solicitado
34.
El reto consiste en pasar del discurso a la práctica, integrando la espiritualidad como un indicador de calidad asistencial y no como un componente marginal.
Conclusiones
El análisis realizado demuestra que la atención espiritual es una dimensión esencial de los cuidados paliativos y un deber ético del profesional sanitario. Ignorarla equivale a ofrecer un cuidado incompleto, centrado exclusivamente en lo biológico y carente de humanización.
Desde el marco de la bioética personalista, la atención espiritual adquiere un fundamento sólido al reconocer a la persona como un ser único, relacional y trascendente, cuya dignidad permanece intacta hasta el último instante de la vida. Este enfoque promueve una visión integral del cuidado que une ciencia, ética y compasión.
La espiritualidad se presenta como fuente de sentido, consuelo y reconciliación. Su abordaje profesional requiere formación específica, sensibilidad ética y apertura hacia la trascendencia, entendida no necesariamente en clave religiosa, sino existencial y humanizadora.
Los profesionales de enfermería desempeñan un papel clave en este ámbito, al acompañar al paciente con empatía y presencia. Su intervención, cuando se apoya en la bioética personalista, contribuye a preservar la dignidad, aliviar el sufrimiento espiritual y facilitar una muerte en paz.
A partir de los resultados obtenidos, se proponen las siguientes conclusiones principales:
1. La atención espiritual debe integrarse en los protocolos asistenciales de cuidados paliativos como parte inseparable del cuidado integral.
2. Es necesario fortalecer la formación en competencias espirituales y éticas dentro de los planes de estudio de enfermería.
3. Las instituciones sanitarias deben garantizar espacios y recursos que faciliten la atención espiritual según las creencias y valores del paciente.
4. El acompañamiento espiritual contribuye al bienestar del paciente, la familia y el profesional, favoreciendo una relación terapéutica más humana y significativa.
5. La bioética personalista ofrece el marco teórico y moral más coherente para fundamentar la atención espiritual, al situar la dignidad de la persona como principio rector del cuidado.
En síntesis, la atención espiritual del paciente al final de la vida, guiada por la bioética personalista, no solo enriquece la práctica enfermera, sino que devuelve al cuidado su sentido originario: servir a la persona en su totalidad, con respeto, amor y compasión.
Conclusión personal desde la bioética personalista
Desde la perspectiva personalista, la enfermería está llamada a ser una vocación de presencia y sentido. Cuidar espiritualmente no es una técnica, sino un modo de ser con el otro, reconociendo su valor incondicional.
En el contexto del final de la vida, donde la medicina puede haber agotado sus recursos terapéuticos, el cuidado espiritual mantiene viva la esperanza. La enfermera que acompaña, que sostiene la mano y que escucha el silencio del paciente, encarna el principio personalista de que “toda persona vale por sí misma y nunca puede ser tratada como un medio”.
La bioética personalista invita, por tanto, a cuidar con la mirada puesta en la trascendencia: una mirada que no huye de la muerte, sino que la abraza como parte de la existencia, digna de ser vivida hasta el final.
Financiación
No se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Contribución de autoría
MAGR: concepción, desarrollo, análisis y revisión del manuscrito. Aprobó la versión final para su publicación.
Conflicto de intereses
No se identificó ningún conflicto de interés comercial, financiero o personal para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Uso de inteligencia artificial
No se utilizaron herramientas de inteligencia artificial en la redacción, análisis, interpretación o revisión de este artículo.
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